Cataratas de Iguazú lado argentino

Mucho más que las cataratas del Iguazú

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Desde Ciudad del Este, en Paraguay, crucé a Foz do Iguaçu, localidad brasileña célebre por ser el punto de partida para visitar las espectaculares cataratas del Iguazú. Para los ciclistas, esta ciudad es también una referencia ya que alberga la Casa del Ciclista, una visita obligada para todos los cicloviajeros que se encuentran por la zona. Había oído hablar de ella y tenía muchas ganas de conocerla, y así tener la oportunidad de encontrarme con otros cicloviajeros. Me recibió Luciano, el presidente de la Associação de Ciclistas das Cataratas do Iguaçu (ACCI), entidad que gestiona la casa. ¡Dio la casualidad de que en ese momento no había ningún cicloviajero más!

Mural en la casa del ciclista de Foz de Iguaçú
Mural en la Casa del Ciclista de Foz de Iguaçú

Había muchas cosas que hacer y sitios que visitar en la ciudad. Me acerqué a la represa hidroeléctrica de Itaipú, y estuve recorriendo el grande y tranquilo templo budista ubicado en la región alta de la ciudad. Pasé un buen rato relajado paseando entre estatuas gigantes y el gran Buda, en un ambiente tranquilo y sin aglomeraciones de turistas. ¡Se agredece en un lugar tan turístico como Foz!

Templo budista de Foz de Iguaçú

Como sabréis las cataratas del río Iguazú, una de las siete maravillas naturales del mundo, se pueden visitar tanto por el lado argentino como por el lado brasileño. Sin embargo, únicamente desde el lado brasileño se permite acceder en bicicleta. Cuando los chicos de la asociación ciclista me invitaron a visitarlas, no lo dudé ni un momento, a pesar de la intensa lluvia que nos esperaba. ¡Mereció la pena mojarse!

Cataratas Foz do Iguacú lado Brasileño

Fue todo un espectáculo ver en acción la fuerza del agua y los paisajes que crea a su paso. Me quedé totalmente maravillado. Y por si aquella visita no hubiera bastado, otro día el grupo ciclista del barrio me invitó a acompañarlos en una salida nocturna a las cataratas. Nos abrieron el parque en exclusiva, para que los 50 ciclistas que formábamos el grupo pudiéramos disfrutar de esta maravilla bajo la tranquilidad de la noche y a la luz de la luna. ¡Alguno por el camino se llevó un buen susto cuando vio aparecer a un yaguareté (jaguar) entre los árboles!

Luciano, me convenció (no necesitó mucho) y me quedé unos días más para pasar la Navidad con ellos. Antes de las fiestas tuve la suerte de coincidir con otros cicloviajeros. Hacía bastante tiempo que no veía viajeros en bicicleta y menos aun viajeros catalanes, como Albert. Fue bonito poder compartir experiencias, unas cervezas y ¡buena comida! Llevaba ya una semana en la ciudad y ya debía continuar el viaje, pero no sin antes volver a las cataratas, esta vez por el lado argentino, ¡y por tercera vez!

Con Albert y otro viajero checo ¡que se desplazaba en patinete!

Por el lado argentino no se puede acceder en bicicleta, así que tuve que dejar a mi amiga con todo el equipaje en el aparcamiento. Este parque nacional, comparado con el brasileño, es más grande. Hay que tener mucho cuidado con los coatíes, que son muy monos y también muy ladrones de comida. A diferencia del lado brasileño las pasarelas argentinas pasan muy cerca de las cataratas, y literalmente, con un barco y previo pago, te puedes meter dentro de ellas.

Unos pocos turistas en el lado argentino de las cataratas…

Las cataratas de Iguazú son todo un espectáculo, y como de costumbre, repleto de turistas por todos sus rincones: por las pasarelas, sobre el agua dentro de los barcos y sobrevolando el parque en helicópteros. Es importante encontrar un buen sitio y al menos un momento de tranquilidad en el que poder disfrutar de las increíbles imágenes que ofrece esta caída de agua.


Comentarios

  1. Que fantástico poder disfrutar de la naturaleza, con esa fuerza y esplendor que son las cataratas. Un abrazo.

  2. Es una de las Maravillas k más siento no haber conocido pero no pierdo la esperanza. Mientras, me conformo con tus fotos y comentatios. Un abrazo

  3. Ferram, cuantas maravillas estas viendo, yo también me alegro mucho, de poder compartir tus aventuras, te mando un abrazo. Que Dios te proteja.

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